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Pedro Cortés - Coalivi1

Construyendo una ciudad inclusiva – Entrevista a Pedro Cortés

“Para construir una ciudad inclusiva debemos tener una mirada que considere a todos”. Conversamos con el autor del libro “Mi nombre es ceguera” lanzado en 2013, quien sueña con una ciudad realmente inclusiva.

“Para construir una ciudad inclusiva debemos tener una mirada que considere a todos”

Conversamos con el autor del libro “Mi nombre es ceguera” lanzado en 2013, quien sueña con una ciudad realmente inclusiva.

A sus 62 años y con toda una vida dedicada a trabajar con pacientes con discapacidad visual, más de 7 mil los alumnos, de distintas edades, han pasado por sus aulas. Con ellos ha recorrido las calles de Concepción, enseñándoles a ganar seguridad, movilidad y a desplazarse por la gran urbe penquista.

¿Es Concepción una ciudad amigable con quienes tienen limitación visual?

Hay muchas cosas que se pueden decir de Concepción, yo a mi ciudad la quiero mucho, pero en el trabajo que hago día a día, con las personas con discapacidad visual, puedo decir que es muy poco amigable. Santiago, incluso Talcahuano, están mucho mejor estructurados. Y esto aplica a todos los tipos de discapacidad.

La ciudad pone muchas barreras y aunque se han hecho algunos intentos como poner rampas, letreros en braile u otras mejoras, la verdad es que éstas no se han hecho bien, seguramente por no asesorarse con los profesionales adecuados.

A su juicio, ¿ha habido una mirada integral para construir una ciudad más integrada y que recoja las necesidades de la gente con discapacidad?

La verdad es que no.  Creo que Concepción está bonito y se han hecho muchas cosas importantes, pero no se ha considerado la opinión de ningún profesional como nosotros, por ejemplo, para poder sugerir una buena integración en el desplazamiento. Pero esto implica considerarnos y consultarnos en etapas tempranas, no cuando las obras están terminadas.

¿Qué cosas cree usted que se podrían mejorar?

Muchas cosas. Solo a modo de ejemplo, toda la ‘cablería’ que actualmente va en postes debiera ir bajo tierra y así eliminar los postes que van con tirantes en diagonal para sostenerlos, porque el bastón no los detecta y las personas se dan con ellos de lleno en sus rostros. Sería fantástico mejorar los semáforos y darles mayor tiempo para no tener que cruzar corriendo, levantar los tacones o hitos, que en lugares como la Plaza de Armas son muy bajos y como el bastón no choca con ellos la gente ciega se pega en sus rodillas y puede caerse.

También preocuparse de que las barreras arquitectónicas como los bolardos (postes separadores de baja altura) que están en la Diagonal tengan colores perceptibles respecto del suelo y que las personas que tienen compromiso visual importante realmente los puedan ver. Como ves, son cosas simples, de sentido común, pero que por alguna razón no se piensan.

¿Cuál sería su llamado a la comunidad penquista en este sentido?

Mi llamado se resume nada más que a ser empáticos. La gente siempre ve el mundo entre sus cuatro paredes, no ve más allá y no piensa que la vida da muchas vueltas. Si se considera que el 30% de la población, o sea 3 de cada 10 personas, tienen una discapacidad, hablamos de un número importante. Entonces pensemos en ellos y vamos a diseñar algo que considere esas visiones. Construyamos una ciudad inclusiva de verdad.

Para construir una ciudad inclusiva debemos tener una mirada que considere a todos en general, no solo a un grupo y que, en el fondo, sea igual para todos.

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