La crisis de acceso a la vivienda es real y es urgente.

La crisis de acceso a la vivienda es real y es urgente.

La crisis económica golpea el bolsillo e inhibe a las familias de tomar la decisión de comprar su propia casa. El arriendo es la opción viable, pero crece día a día la cantidad de familias viviendo de allegadas. La escasez de viviendas es una crisis real.

¿Se aleja el sueño de la casa propia? Es una pregunta recurrente en todo el país y que no es ajena en el Gran Concepción. La respuesta, para muchos expertos, es, sí, el sueño de la casa propia se está volviendo inalcanzable.

¿Por qué? La respuesta puede estar en los vaivenes de una economía sobrecalentada que presionan fuertemente a las familias chilenas. Las posibilidades de acceso a una vivienda propia hoy, post crisis social y crisis pandémica son menores que hace seis o siete años.

¿Qué ocurre en Conce?

Según la información de la Sede de Concepción de la Cámara Chilena de la Construcción las familias penquistas dejaron de comprar: se produjo una caída anual de más de un 40%.

Esta realidad va limitando el dinamismo de la economía: se reduce también la oferta de viviendas disponibles. Según los mismos datos, este año en Conce existe la oferta más baja de viviendas desde 2016, es decir, en seis años. Nunca se había visto una contracción tan fuerte en el sector, provocada por malas decisiones políticas, freno a la inversión y ralentización de proyectos.

La inflación también contribuye a este magro escenario. El contexto internacional debilitado por la pandemia y la guerra en Ucrania también impactan en el costo de los materiales de construcción, que sufrieron un quiebre de stock y un alza constante: solo en el último año crecieron en un 23%, según el INE.

A esto hay que sumarle que, a causa de la misma inflación, el costo de la mano de obra también se incrementa.

Esta tormenta perfecta golpea directamente a las familias, quienes aceleran sus decisiones ante un escenario tan adverso: se alejan de la decisión de compra, con la esperanza de que en un futuro no muy lejano exista esa alternativa, y toman el camino del arriendo.

El círculo se convierte en vicioso porque al volcarse hacia el arriendo, la demanda empieza a crecer y la disponibilidad también disminuye: según cálculos del gremio, esta realidad impacta en los precios de arriendo con alzas de más de un 15% para el caso del Gran Concepción.

La crisis de vivienda es profunda: muchas familias optan por vivir con familiares, en calidad de allegados, compartiendo espacios y el sueño de desvanece. También la calidad de vida.

Según Déficit Cero, Biobío es la tercera región en Chile con el mayor déficit de vivienda, con una alta presencia de hogares allegados, los que representan el 57% de los requerimientos de vivienda de la región.