Las buenas prácticas que permitirán prevenir el colapso del alcantarillado en Conce el próximo invierno

Las buenas prácticas que permitirán prevenir el colapso del alcantarillado en Conce el próximo invierno

Para nadie es un misterio. El invierno que recién pasó fue especialmente lluvioso en gran parte del país y con mucha más fuerza en el Gran Concepción. Una noticia recurrente fue el rebase o “colapso” de muchas alcantarillas, principalmente en las comunas de Concepción, Chiguayante y Hualpén, según los reportes de la prensa local.

Poco se habla de las razones de este colapso. Pero, para conocerlas, es bueno primero saber cómo funciona un sistema de alcantarillado.

Según explican en ESSBIO el alcantarillado es una enorme red de tuberías que recorre de manera subterránea las ciudades y permite recolectar las aguas servidas domiciliarias que son generadas por cada una de las viviendas. Estas son transportadas hacia los sistemas de tratamiento de aguas, que luego de un proceso, son devueltas sin contaminación al medioambiente.

Tal como dice la explicación de ESSBIO, trasladan solo agua servida. Entonces, ¿qué ocurrió el invierno recién pasado?

“Producto del intenso sistema frontal que afectó a la zona, los alcantarillados funcionaron en su máxima capacidad y solo presentaron problemas ante el exceso de aguas lluvia que se infiltró en la infraestructura, alterando su normal operación, ya que solo están diseñados para conducir aguas servidas. Esta carga adicional -sumada a elementos como arena, palos y basura- afectaron su capacidad y funcionamiento”, explica Peter Schmohl, gerente regional de ESSBIO.

Esta carga adicional, en algunos casos, dice relación con malas prácticas ciudadanas: como la conexión directa de las bajadas de aguas lluvia al alcantarillado.

“En algunos sectores se ha detectado que la bajada de aguas lluvia de las viviendas está conectada al alcantarillado. Esto está prohibido, ya que incorpora un elemento ajeno a los colectores de aguas servidas, generando el colapso especialmente cuando se presentan sistemas frontales intensos”, remarca Schmohl.

Proyectos de vivienda

El gerente regional de Essbio explica además que se piensa erróneamente que, por ejemplo, el alcantarillado de la ciudad colapsa debido a una mayor construcción de edificios o proyectos de vivienda.

“Es un mito, ya que el desarrollo de cada proyecto debe ajustarse a la normativa. Si se tiene contemplado conectar un edificio a la infraestructura sanitaria se debe solicitar el certificado de factibilidad a la empresa respectiva antes de su construcción. De esta manera, cada proyecto cuenta con una validación de infraestructura para conexión y empalme. A través de diversos mecanismos se evalúan los impactos del proyecto- previo a su edificación- y también en la etapa de construcción y recepción del proyecto cuando se inspecciona que todo esté en cumplimiento de lo aprobado”, dice.

Buenas prácticas ciudadanas

Los ciudadanos y vecinos, también pueden hacer mucho en su diario vivir: evitando malos hábitos como arrojar pañales, mascarillas, escombros, aceites y sustancias químicas al alcantarillado, pues todos estos elementos pueden obstruir tuberías y generar rebases que los pueden terminar afectando.

Prevención y mantenimiento de las redes

Finalmente, también es importante destacar la inversión anual de ESSBIO para fortalecer el mantenimiento y estado de sistemas de alcantarillas.

“La empresa anualmente invierte del orden de $4 mil millones en la renovación de tuberías de alcantarillado en la Región del Biobío. Además, ejecutamos la mantención preventiva de 240 kilómetros de colectores de aguas servidas en los puntos que pudieran presentar mayor vulnerabilidad, con una inversión de $675 millones”, explica Schmohl.

Entre otras acciones se revisa el estado de infraestructura sanitaria con un robot; se realiza recambio de alcantarillado con tecnología no invasiva, para evitar romper pavimento, disminuyendo el impacto en la comunidad y permitiendo asegurar la continuidad del servicio; se implementa un Plan de Búsqueda Activa de Infiltraciones para identificar la incorporación de aguas lluvia, descargas ilegales o ingreso de napas subterráneas a la red de recolección; y un plan de monitoreo en las tuberías de aguas servidas, en sectores cercanos a cuerpos de agua (humedales, ríos, lagunas, etc.), con el fin de medir el aumento en el nivel del alcantarillado y anticiparse de manera oportuna a un posible evento de rebase.